viernes, 2 de octubre de 2015

El otro tren (con mi vida pasando) Parte 1

40 velas en una tarta de fresas. Así empieza el día de hoy para Edu. Su mujer y su hijo le han preparado una pequeña sorpresa para este día tan especial, además de un lujoso reloj de pulsera. Normalmente a Edu no le suelen gustar los cumpleaños, ya que le recuerdan que el tiempo pasa, que algo le espera, algo mejor, pero no llega. Un reloj como regalo empeora las cosas, sin embargo abraza y besa a su familia, a quienes quiere con locura. Tras un agradable desayuno debe partir a su trabajo.

Recorre la rambla de su ciudad, camino de la estación. Mucha gente en las calles, desconocidos, se siente solo. Algunas miradas se dirigen a él pero baja la cabeza. El frío de esta mañana de otoño cala sus huesos y buscando cobijo en su propio abrigo, contempla el reloj que su familia le ha entregado. Su estado anímico parece reflejarse en el cielo, de un color gris ceniza que apenas deja pasar los primeros rayos del sol.

Observa los escaparates y a través de ellos ve el reflejo del hombre que es, pero no del que quiere ser. Una barba descuidada y ojos enrojecidos por la poca calidad de su sueño. Al pasar por delante de su antiguo colegio mil recuerdos alumbran su mente. Tantas ilusiones, aspiraciones y sueños, que ahora parecen haber caído en un olvido infinito. Su corazón llora por la cruel diferencia entre lo que quiso ser y lo que ahora es. ¿Quizás sus ambiciones eran demasiado exigentes?

Tener un trabajo agradable, con compañeros simpáticos y un buen sueldo. Algo así es un lujo hoy en día, y Edu es uno de los pocos que puede decir que el trabajo y el dinero no es un problema. Lo mismo sucede con su familia. Su mujer trabaja como maestra en su ciudad y su hijo, David, de 8 años, es uno de los más inteligentes y educados de su clase. Si todo parece funcionar a su alrededor, ¿qué es lo que hace que Edu se sienta triste? 

La obsesión por buscar soluciones en el exterior a veces no nos deja observar la verdadera raíz de nuestros problemas y preocupaciones. Y al igual que éstas, la llave la podemos encontrar dentro de nuestros corazones. Solamente hace falta que la mente la sepa encontrar. 

Hoy Edu cogerá el tren, para regresar siendo un hombre nuevo, un hombre feliz. 

Continuará...

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